Bizcochos, margaritas y café: una ruta alternativa por Uruguay

Por @yosoyanajulia De Montevideo a Manantiales, seis lugares que conocí, me gustaron y agendé para volver. Panes, café de especialidad y algunas palabras que cambian apenas cruzamos el Río de la Plata.

Bizcochos, margaritas y café: una ruta alternativa por Uruguay

En Uruguay son bizcochos. En Argentina, facturas. La equivalencia no es exacta —y ahí empieza lo
interesante—.

Durante distintas visitas a Uruguay en el último año empecé, casi sin proponérmelo, a prestar atención
a esas diferencias. También a hacer preguntas a la gente detrás de cada local, pedir recomendaciones
y guardar direcciones.
El resultado es esta ruta alternativa por panaderías y cafés uruguayos. Una selección personal, sin
rankings ni pretensión de ser definitiva, que empieza en Montevideo y sigue hacia el este.


1. Culto: café entre historia y modernidad
Ciudad Vieja, Montevideo
Empecé por Culto, un proyecto que nació en 2016 y que, según cuentan en su propia historia, fue
pionero en el tostado de café de especialidad en Uruguay.
Conocí su local de Sarandí 499 y me gustó especialmente el contraste: una propuesta moderna en
plena Ciudad Vieja, entre calles y edificios que conservan el espíritu del casco histórico de Montevideo.
Una buena parada para cortar la caminata y tomar un café —muy bueno— de por medio.

2. Club del Pan: acá el protagonista es el pan
Barrio Sur, Montevideo
El nombre ya da una pista. En Club del Pan encontré pan de campo, focaccia, integral, brioche, flauta
y otras variedades. El pan de campo, de hecho, es uno de los sellos de la casa.
El proyecto de Gonzalo Zubirí empezó mucho más chico, haciendo panes de fermentación natural y
repartiéndolos, hasta llegar a su local de Gonzalo Ramírez 1485.
El espacio es pequeño, pero el takeaway promete: uno de esos lugares donde entrás por una cosa y
probablemente salís con una bolsa bastante más cargada.

3. La Bicicleta: café, plantas y compu
Pocitos, Montevideo
La Bicicleta me gustó tanto por lo que había para comer como por el espacio. Plantas, café y distintos
rincones donde instalarse con la computadora y quedarse un rato.
El lugar, sobre Bv. España, también funciona como espacio de coworking, así que es una buena
opción para combinar una pausa con algunas horas de trabajo.
Y me quedó una postal bastante particular de mi visita: cuando fui el año pasado, entre las mesas
estaba Nathy Peluso, que justo se encontraba en Montevideo para tocar. Un dato absolutamente
circunstancial, pero difícil de olvidar.


4. VERA: mi descubrimiento de la margarita
Punta Carretas, Montevideo

Nota para Cocinarg · @yosoyanajulia

En VERA hice uno de mis descubrimientos favoritos de esta recorrida: la margarita.
Si la miramos desde Argentina, puede recordar a una factura con pastelera, pero no es exactamente lo
mismo. En las panaderías uruguayas aparece como un bizcocho con identidad propia: una masa
hojaldrada con crema pastelera, aunque también hay versiones con dulce de leche o membrillo.
La que probé estaba espectacular. Y ya tengo una excusa para volver: cuando fui me contaron que
pronto renovarán la carta y que VERA pasará a llamarse DERIVA.

5. La Bici: variedad y café de Piriápolis
Península, Punta del Este
Ya en Punta del Este llegué a La Bici, sobre la Calle 27, una propuesta que también tiene presencia
en Buenos Aires.
Me gustó especialmente la variedad: trabajan con distintos tipos de harinas y tienen alternativas sin
gluten, además de panadería, pastelería y café.

Nota para Cocinarg · @yosoyanajulia

Y justamente el café dejó otra dirección anotada. En el local me contaron que usan café tostado por
Forajida, de Piriápolis, y me gustó mucho. Así que habrá que sumar una futura parada para conocer el
lugar original.

6. La Linda: un clásico que tenía pendiente
Manantiales, Maldonado
La Linda es probablemente uno de los nombres más conocidos de esta lista, pero era mi primera vez.
El proyecto nació en la temporada 2010-2011 y sus creadoras cuentan que, antes de abrir, recorrieron
antiguas panaderías de Uruguay y Argentina investigando clásicos como la cremona, el pan de campo
y las medialunas.
Entre sus hits está el famoso Rogel gigante, que se vende por peso. Pero soy bastante más del team
salado: probé los palitos de hojaldre y descubrí otra diferencia de vocabulario.

Nota para Cocinarg · @yosoyanajulia

Al producto que inmediatamente asocié con el clásico fosforito porteño, en La Linda le decían
jesuita. Jamón, queso y hojaldre: lo conocía perfectamente. El nombre, no.
Para seguir cruzando el río
Bizcochos en lugar de facturas, una margarita, un jesuita y hasta un café que dejó pendiente una visita
a Piriápolis.
Seis lugares, varias direcciones guardadas para volver y una ruta que, por suerte, todavía puede seguir
creciendo.