El mes de agosto es especial para los aficionados del vino: el 18 se celebra el Día Internacional del Pinot Noir y el 28, el Día Internacional del Cabernet Sauvignon. Dos varietales con identidades muy distintas, pero con un punto en común: su capacidad para conquistar paladares en todo el mundo. En esta doble celebración, Escorihuela Gascón propone re descubrirlos a través de un ejemplar de dos familias de vinos: Escorihuela Gascón Pequeñas Producciones, Pinot Noir y Escorihuela Gascón Gran Reserva, Cabernet Sauvignon.
Pinot Noir: la elegancia de lo sutil
Originaria de Borgoña, esta variedad se caracteriza por su delicadeza y por ser una de las más desafiantes de cultivar, razón por la que muchos la llaman “la uva del diablo”. En Argentina ocupa apenas el 1% de la superficie de vid, lo que refuerza su carácter exclusivo. El Pequeñas Producciones Pinot Noir 2020 proviene de viñedos seleccionados en El Cepillo, Valle de Uco, donde el clima frío y los suelos aluviales permiten obtener uvas de gran expresión.
Con 8 meses de crianza en barricas de roble francés, presenta aromas de cerezas, frutillas y arándanos, con notas terrosas y tostadas. En boca es sutil y armonioso, con taninos amables y un final prolongado. Tiene un potencial de guarda de hasta 10 años. “Es un Pinot que habla del lugar del que viene: tiene identidad, frescura
y una elegancia natural que lo hace muy disfrutable desde el primer sorbo”, afirma Matías Ciciani, enólogo de la bodega.
Cabernet Sauvignon: la cepa tinta que rodea el mundo
Versátil y viajera, el Cabernet Sauvignon se cultiva en casi todos los países productores de vino y en Argentina ocupa el cuarto lugar en superficie, con más de 13.000 hectáreas plantadas. El Gran Reserva Cabernet Sauvignon 2018 de Escorihuela Gascón nace en Agrelo, Luján de Cuyo, una zona privilegiada por su amplitud térmica y sus suelos arcillosos que favorecen una maduración equilibrada.
La cosecha 2018, considerada excelente, dio origen a un vino con 14,1% de alcohol, que pasó 12 meses en barricas de roble francés y un año de estiba en botella. El resultado es un Cabernet intenso y envolvente, con notas de frutas maduras, especias suaves y un dejo herbal fresco. “El Cabernet Sauvignon es una cepa que trabajamos con mucho respeto, buscando que exprese todo el carácter del lugar del que proviene. Este vino tiene estructura, frescura y esa elegancia típica que buscamos en cada cosecha”, destaca Ciciani. Su potencial de guarda alcanza los 7 años.
Acerca de Bodega Escorihuela Gascón
Fundada en 1884, con dos bodegas en Mendoza ubicadas en Agrelo y El Cepillo, con el compromiso de elaborar los vinos que representan a la Argentina en el mundo por su elegancia y calidad.