Ubicado en una casa de principios del siglo XX restaurada especialmente para el proyecto, Asadero propone una mirada contemporánea sobre la cocina de fuegos, donde las brasas atraviesan toda la experiencia. Al entrar a la casona se encuentra la cava, donde se puede tomar una copa antes de ingresar al salón principal. Allí está la cocina abierta en el centro, con un horno a leña, parrilla y una barra para 6 comensales. Por último acompaña un gran jardín, con una imponente palmera, piscina espejo y fogonero.
El proyecto se suma al universo gastronómico desarrollado por Guadalupe García Mosqueda, creadora de espacios como Casa Cavia, Orno y El Abierto.
Juan Pedro Rastellino, cocinero con más de veinte años de experiencia en la alta cocina de Argentina y Europa; formado en prestigiosas cocinas de Buenos Aires y Francia, trabajó en L'Aubergade de Michel Trama (3 estrellas Michelin) y en L'Artisan Chocolatier de Michel Belin, entre otros, socio fundador y chef ejecutivo de Allium Cocina, es quien está al frente de Asadero. "Antes del fuego está el producto y es la mismísima naturaleza la que nos guía y nos dice qué llevar a nuestra cocina" resume Rastellino. La carta la define como un menú directo, sin demasiadas categorías donde la estacionalidad ocupa un lugar muy importante. “En definitiva, es una cocina construida alrededor de cosas familiares, platos que pueden tener trabajo y técnica detrás, pero que buscan sentirse cercanos, entendibles y generosos”.
Lejos de la idea de parrilla tradicional centrada exclusivamente en la carne vacuna, Asadero trabaja con una lógica más amplia donde carnes, pescados, vegetales, mariscos, panes y postres encuentran en el fuego un lenguaje común.
La carta cambia siguiendo el ritmo de las estaciones y se construye a partir de ingredientes seleccionados por su calidad y origen. Una parte importante de los vegetales, frutas y hierbas proviene de la huerta agroecológica que Grupo Mezcla tiene en Saavedra. El resto de los ingredientes surge de una red de productores con quienes el equipo trabaja de forma directa y sostenida.
Entre los platos que forman parte de la propuesta se destacan los embutidos elaborados de manera artesanal en el restaurante: la morcilla de cerdo, servida con huevo pastoril y pan a la brasa y la salchicha parrillera de cordero con puré de manzanas y pickles. También sorprenden la lengua de ternera curada a la chapa con compota de membrillos; los pescados y mariscos cocinados a la brasa según disponibilidad de temporada; el conejo deshuesado y cortes vacunos como el asado de tira banderita de cinco costillas y la arañita. Un gran desafío del menú es la variedad de vegetales cocinados directamente sobre la brasa o en el horno de leña. Los postres, con helados artesanales elaborados diariamente en la casa como protagonistas, completan una propuesta guiada por la misma filosofía que atraviesa toda la cocina: respeto por el producto, la técnica y el tiempo.
La carta de vinos está a cargo de Delvis Huck, una de las figuras más reconocidas del vino argentino. En 2025 fue distinguida por Tim Atkin MW como Sommelier del Año, reconocimiento que se suma a una trayectoria que la posiciona entre las profesionales más destacadas de la región. Su cava reúne etiquetas de Argentina, Italia y Francia seleccionadas a partir de una misma búsqueda: productores con una profunda conexión con su territorio y una mirada auténtica sobre el vino. Su intención es acercar al comensal algunas de las grandes regiones y estilos del mundo y al mismo tiempo mostrar la enorme calidad y diversidad que ofrece la vitivinicultura argentina: la carta busca ser una invitación a descubrir, una forma de viajar a través de los vinos.
La arquitectura es otro punto a destacar por la gran calidez que se logró en el lugar, respetando la identidad original de la construcción e incorporando materiales nobles y texturas naturales. El proyecto recuperó la casa a su estado original, la amplió con un espacio moderno y realizó un patio ladrillero cuyos materiales fueron especialmente traídos desde Mendoza por su color y su textura. Todo fue milimétricamente pensado en esta obra que también respeta el clima y tiene las características de vegetación propuestas por Estudio Bulla, quienes estuvieron a cargo del paisajismo.
Asadero propone una experiencia cálida y precisa, donde la técnica acompaña sin imponerse y donde cada decisión —desde la selección de un producto hasta el servicio en la mesa— responde a una misma idea: hacer las cosas bien.
ASADERO
Fitz Roy 1041, Chacarita, CABA
Martes a sábados de 19 a 0 h
Domingos de 12 a 16 h